El búho nos mira,
Calla con los ojos,
Tu mirada esquiva
Inunda los rincones de la cama
Con tanto miedo nos buscamos
El abismo nos juguetea entre los dedos grises y los nudillos carcomidos.
Mi juicio que es el del tonto
Quiere obligarte y yo quiero cesar.
César de obligarte.
Aún así soy la canica que queda en la línea de tierra y no se sabe quién pierde.
No hay marea y no hay laguna
Apenas las gotas de un silbido de sal.
El aletear despierta, casi huraño, tu cariño.
Vuelve el beso y vuelve y vuelve.
Que no vuelva.
Cada que vuelve, el búho parpadea.
Y la sal, la sal se rinde.
Daniel Diner.
I don't write much. People don't read much. En inglés, tal vez en español. I wish you feel alive as much as I do writing this lines. I encourage the readers to complete my stories. Romanticismo adquirido. Sonríe largo y profundo. Juzga sin miedo y sin pena. Enjoy.
20.7.17
Helena
Si tú fueras como Helena, yo no podría ser Paris.
no te cambiaría de isla,
no te arrancaría el vestido
con el olor de otro.
No bebería de tu oído
no recogería la vista,
no te lavaría el rostro.
No moriría por ti
no cargaría tu culpa
no sacrificaría lo que vi.
no te escondería entre mi ropa.
Pero no eres. niña mía, Helena
al ver arder la flor rota
el silencio abarca cada gota.
Y mientras te miro irte serena
no muero inmortal
la pausa a la caída.
No muero caballo,
la pausa al sueño.
nada permitió la huida.
sólo escapa el atardecer bello
de esas garras tuyas de sal y espuma
si acaso Apolo,
si vuelves bruma,
si acaso no me ahogo.
la dulce sombra susurra al viento
si yo pudiera princesa al cielo
gritar de frente,
notar el lente.
A lo lejos aletea
el infinito ojo,
la sangre corre de
la arena que broncea.
Aún así te pido mía
que me acaricies
que vuelvas mía la sangre tuya
y que fundas, que fundas, que fundas.
Que paso a paso
corras envuelta al rebozo,
que no asfixies, que vivas, que crezcas.
Ave dulce de buen volar
no cierres más caparazón,
no agites más el agua tibia
sino sumérgete a nadar.
Daniel Diner.
no te cambiaría de isla,
no te arrancaría el vestido
con el olor de otro.
No bebería de tu oído
no recogería la vista,
no te lavaría el rostro.
No moriría por ti
no cargaría tu culpa
no sacrificaría lo que vi.
no te escondería entre mi ropa.
Pero no eres. niña mía, Helena
al ver arder la flor rota
el silencio abarca cada gota.
Y mientras te miro irte serena
no muero inmortal
la pausa a la caída.
No muero caballo,
la pausa al sueño.
nada permitió la huida.
sólo escapa el atardecer bello
de esas garras tuyas de sal y espuma
si acaso Apolo,
si vuelves bruma,
si acaso no me ahogo.
la dulce sombra susurra al viento
si yo pudiera princesa al cielo
gritar de frente,
notar el lente.
A lo lejos aletea
el infinito ojo,
la sangre corre de
la arena que broncea.
Aún así te pido mía
que me acaricies
que vuelvas mía la sangre tuya
y que fundas, que fundas, que fundas.
Que paso a paso
corras envuelta al rebozo,
que no asfixies, que vivas, que crezcas.
Ave dulce de buen volar
no cierres más caparazón,
no agites más el agua tibia
sino sumérgete a nadar.
Daniel Diner.
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